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No es de extrañar que a uno le quepa tanta tristeza en el alma cuando está solo y,  menos aún, si tiene cerebro-corazón tan grande..

Quise decirle que lo quiero, pero no pude. Justo cuándo iba a abrir la boca, usted viene y me restriega en la cara su nostalgia y desamor. Se le iluminan los ojos, ¿sabe?, en tanto a mí se me apagan las ilusiones.

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