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Mi poema de Capulina por Sergio Zurita


Mi amigo Ricardo Vinós me escribió ayer diciéndome que un cuate suyo hizo un títere de Capulina y se quería deshacer de él, así que lo puso a concurso. Quien escribiera el mejor poema sobre el comediante se convertiría en el feliz poseedor. Vi una foto del títere y estaba de pocamadre.  Y luego vi que decía que alguien más ya se lo había llevado… Pero ya picado, le contesté a Ricardo con este poema amargo:

A Capulina (Ser o no res)
Querido señor Vinós,
le comento con gran inquina
que nos ganaron a Capulina.
Ni para mí ni para vos
será el campeón del humorismo blanco,
apodo que también es mío
cuando me la jalo y casi me la arranco.
Qué Hamlet ni qué la chingada,
¿qué es eso de “ser o no ser”?
Capulina sí que dudaba,
meneando su cuerpo de res:
“No lo sé, puede ser,
quién sabe, tal vez”.
Oh, pero qué vida puta,
me siento como vil Viruta,
solito sin mi Capulina
que además es una rica fruta…
Sobra decir que no ganar el Capulina me puso furioso. Pero hoy entendí que el universo se confabuló para hacerle este homenaje, aunque inane, al gran Gaspar Henaine. El TV Notas de esta semana informa que develaron una estatua suya en Chignahuapan, Puebla, de donde es originario. Hay fotos donde está, chille y chille, ante la efigie. Tiene 82 años y declara: “Ahora sí ya me puedo morir en paz”. Pues de poder, puede, pero que no la chingnahuape. Hoy en día, Bob Dylan es idéntico a Viruta y Chespirito sigue vivo. Que hagan un trío demencial, cómico, mágico y musical. Bueno, ya me regreso a mis aposentos, porque me vine en Tinieblas a escribir esto. Si alguien tiene linterna, que me alushe…

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