ERA NECESARIO ESCRIBIRLE A MI MADRE..


El día de hoy, mi deseo más grande en el mundo que tengo, es MORIR, nunca me había sentido tan mal, creo que soy una gran persona que estorba, que fea es la soledad, tengo ganas de huir. me urge huir. Pido perdón, a todos los que he ofendido, procuraré no volverlo a hacer. Los errores cuestan y se pagan muy caros. Pido perdón a mi Madre, Mamí!! te pido perdón por ser una mala hija, por no ser lo que tu quieres que sea. Tengo la Madre más admirable del mundo, como tu valor, la excelente esposa que has sido para mi Padre durante más de 30 años, tu entrega al trabajo, tu honestidad, tus valores. 

No sabes cuánta satisfacción me causa escribirte esta carta, sabiendo que todavía puedes sostenerla entre tus manos y atesorarla en tu corazón.
  
Cuando medito sobre nuestro corto paso por este mundo, imagino a todos los que han desperdiciado el privilegio de poder decirle a su madre cuánto la aman. Sé que estas cortas palabras jamás serán suficientes para expresar toda mi admiración por ti, pero, en su escasez, espero que sirvan, cuando menos, para saludarte en todos los días.

Quizá porque siempre te he visto como una mujer práctica y objetiva y fuerte, es que no se me dio por escribirte en forma de poesía. Lo cual no significa que tú no representes muy bien aquello de manos que saben borrar tristezas y cobijar mis fracasos. De hecho, de las cosas que con mayor gratitud recuerdo de ti son las incontables noches en las que sacrificaste tu sueño para cuidarme durante mis enfermedades y frecuentes salidas los fines de semana, donde sé que nunca duermes hasta que me escuchas llegar. 

Perdí la cuenta de las veces que debes haber pedido permiso en tu trabajo para llevarme al médico y las veces en las cuales, siempre te quito tu comida, para devorarla yo, solo porque me gusta comer lo mismo que tú. 

Pero eso no es lo único que recuerdo, también, aunque ya han pasado veintisiete años, siguen frescos en mi memoria, y en mis pompis y mis manos los fregadazos que me propinabas al enterarte de mis constantes travesuras, y que de plano nada tenían que ver siempre aseguraba que no era yo, pero gracias a ti, no se decir mentiras, y esos manotazos y nalgadas fuero bien merecidos. 

No pienses que lo que estoy escribiendo es para insultarte, al contrario, lo digo para honrarte; pues si bien en aquel entonces el ardor en mi trasero y en mis manos cualquier aprendizaje moral, ahora puedo entender perfectamente el gran valor de tu corrección, que hasta ahora, a mis hermanos y a mi nos harían falta algunas.

Además, quién no se ganaría un par de cintarazos si a los cinco años se había puesto a tocar cosas ajenas en las casas, casi provocar un incendio, pero solo fue la chimenea, o cuando descomponía alguna cosa o perdía tus cosas o como mis hermanos, que rayaban las paredes de la casa, o rayaban los discos, o  regresar a casa ya bien entrada la noche, o como a menudo ocurría, el no decidirme que estudiar, o cuando te mandaban llamar de la escuela por malos comportamientos, o te ponían la queja de que había insultado a algún maestro en la secundaria, preparatoria ja ja y ps en la universidad no se me quitó el mal habito. 

No pienses, mamá, que me he olvidado de todas las veces que también tuviste compasión de mí, y que preferiste alcahuetearme que darme mi merecido. No creas que me he olvidado de todos los líos de los que me sacaste, las veces que me defendiste o intercediste por mí, esas fuero muchas veces.  

Incluso, cuando ya me hice más grande, y por fin dejaste en paz el cinto grueso de mi papá (porque lo escondimos), sé que lloraste y rezaste por mí, que te dolieron mis borracheras, cuando no llegaba a dormir a la casa, los novios con los que rompí y mi vida sin aparente futuro.

Y luego, cuando dejé la casa para iniciar mi propia vida, y que no duré nada y volví, como el día de hoy. 

Sería injusto dejar de mencionar lo rico que cocinas. Todo! Bueno, sabes que es lo que no me gusta, pero siempre sabes tenerme alguna otra alternativa para mi. 

De ti, madre, podría decir y recordar muchas cosas, la mayoría de ellas admirables; como tu valor, la excelente esposa que has sido para mi padre durante más de treinta años, tu entrega al trabajo, tu honestidad, tus valores.

Me has heredado el gusto por el trabajo y las ganas de superarme, y ser mejor persona. Agradezco a Dios porque a ti te dio una gran Madre, que te enseño todo lo que eres, y que has sabido transmitírmelo.

Gracias mamá por darme la vida, por tus cuidados, por tu perdón, por tus oraciones y por tu incondicional y eterno amor.

Gracias Mamí por haberme enseñado a vivir. TE AMO.

Maaa! ERES MI MEJOR AMIGA!  

1 comentario:

  1. La verdad Olga creo que nunca le puedes decir lo mucho que significa para ti, hoy que mi madre ya no esta no te puedo describir el enorme vacio que se siente, el saber que al llegar a casa no la veras, no platicaras con ella, he de confesar que varias veces en el trabajo he levantado el telefono con la intencion de llamarle como hacia hacerlo durante el dia, y aunque se que ella ya esta bien y sin dolor alguno, el solo pensar en todo lo que compartia con ella, se me hace un nudo en la panza que no se cuando se vaya a ir, asi que lo unico que te puedo decir es que no te quedes con nada , por pena o orgullo, abrazala, besala y dile cuanto la amas, ya despues, para que las lagrimas y las flores.

    ResponderEliminar