La portada del Abbey Road de Beatles 


No se trata de una fotografía. O sí. En realidad es una fotografía que finalmente resultó en la portada de uno de los discos más importantes de todos los tiempos: Abbey Road. 

Fue registrada en 1969 por el fotógrafo Ian MacMillan en la calle Abbey Road (cerca de los míticos estudios con el mismo nombre) y la esquina de la Grove End Road, un día en que los músicos se encontraban grabando. La idea bastante espontánea, motivó que no hubiese mayor vestuario que la vestimenta que llevaba cada uno ese día casualmente.

Sin embargo, la recepción por parte del público no fue tan leve, y pronto comenzaron a tejerse rumores.

El más fuerte de ellos, y que ya tenía cierto tiempo gestándose (desde el álbum predecesor Sgt. Pepper`s), era que Paul McCartney había muerto, y los otros tres miembros de la banda se habían puesto de acuerdo en un plan macabro para sustituirlo por un actor.

Claro, cuando uno lo desea, encuentra significados ocultos a todo. Por lo que la portada del disco fue interpretada como una clara alusión a este terrible secreto.

Según el público, los cuatro beatles formaban parte de un cortejo fúnebre.
John Lennon, de blanco, personificaba al párroco. Ringo Starr, de impecable traje negro, era el empresario de pompas fúnebres. George Harrison, vestido de jean, oficiaba de sepulturero. Y Paul McCartney, con su traje de domingo, era el muerto.

Pero no todas las evidencias se resumían a esto. Paul iba con los ojos cerrados. Llevaba el cigarrillo con su mano derecha, cuando en realidad… ¡es zurdo!
Esto era un claro signo de que se trataba de un impostor. Llevaba el paso cambiado con respecto a los demás, e iba descalzo.

Por si esto fuera poco, había una señal inconfundible: el Volkswagen blanco (en inglés, escarabajo, el modelo, se dice beatle), en cuya matrícula se puede leer LMW 281F, lo que del beatlemaniaco-tejedor-de-intrigas al español se puede traducir como: 28 if. En una referencia a que si Paul viviese tendría 28 años.

En fin, misterios más, misterios menos, es innegable que la historia de la portada es fascinante.

Hasta el mismo Paul McCartney se tomó el asunto en broma, y varios años después, en 1993, ironizó sobre esto en su disco en vivo, “Paul is live” (ya el título era irónico).
En la portada del mismo aparecía él solo sobre Abbey Road paseando su pastor inglés, y el escarabajo blanco, estacionado en el mismo lugar, tenía por matrícula LMW 511F (su edad en ese momento).



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